Viernes, 18 de Agosto de 2017

La historia de la niña “devoradora” de libros.

En la imagen, la niña de 4 años de edad Daliyah, nacida en Gainesville (Florida). Fotografía de archivo.

Es una constante: queremos que nuestros hijos lean, que tengan un libro cerca, van a “bebecuentos” desde su más tierna lactancia, escuchan historias desde que están en la barriga materna, cuentos de tela, de cartoné, su primer libro… y a veces pasa que surge una niña como Daliyah Marie Arana; que leyó su primer libro a los 18 meses, a los cuatro años ya acumula más de 1.000 lecturas y se pasea por la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de la que fue con honores “bibliotecaria por un día”citando a Charles Dickens, Alejandro Dumas e incluso a William Shakespeare.

Es una evidencia: un niño estadounidense tiene más posibilidades de aprender inglés que uno que haya nacido en Albacete. Quiero decir que a los niños los podemos conducir hacia determinados espacios comunes si les dedicamos una atención plena.

A mí la niña Daliyah me da un poco de pena, la verdad, sobre todo porque le cuentan el número de libros que lee. ¿Los disfrutará?, ¿jugará en el parque?, ¿sabrá quiénes integran “La Patrulla Canina”? A los cuatro años de edad probablemente sea más saludable que vea “Peppa Pig” a que declame “Hamlet”.

Está claro que con esto de la lectura nunca nos ponemos de acuerdo.

Texto: Rafa Gutiérrez Testón.

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