lunes, 11 de diciembre de 2017

Una visita a la bella ciudad de las cien torres.

Plaza de la Ciudad Vieja (vista general), Praga. Fotografía de archivo.
Plaza de la Ciudad Vieja (vista general), Praga. Fotografía de archivo.

Praga, capital de la República Checa, está compuesta de 7 colinas sobre las que se extienden 10 distritos cuyo centro es el río Moldava. Con una población que sobrepasa el millón doscientos mil habitantes, su ubicación geográfica en el centro de Europa le otorga un atractivo especial para los viajeros. El arte y arquitectura renacentista se instalaron en ella de la mano de los artistas italianos que gozaban del mecenazgo de la Corte Imperial, en especial de Rodolfo II. En 1992, la UNESCO incluyó su centro histórico dentro del Registro Mundial de Patrimonio Natural y Cultural.

Existen innumerables maneras organizar una visita a esta bella capital. Uno de los recorridos puede iniciarse en el Castillo de Praga. La fortificación está implantada en lo alto de la ciudad y protegida por un imponente muro de piedra, dominando uno de los paisajes más característicos y desde donde se obtienen magnificas vistas panorámicas de la ciudad y sus alrededores. Allí vivió el célebre escritor Kafka.

El monumento más familiar de Praga, el Puente Carlos conecta la ciudad con Malá Strana. En la actualidad, el puente es peatonal y refugio de artesanos y vendedores callejeros. El casco antiguo está formado por un conjunto de pequeñas calles que conducen a la plaza mayor, donde se conserva parte de la colorida historia de la ciudad. La manzana comprendida entre Celetná y Ovocný y Zelezná es especialmente atractiva y ha conservado su atmósfera única, a pesar de los numerosos cafés, restaurantes y tiendas que congregan miles de turistas cada año. Uno de los más impresionantes edificios de Praga es el Staroměstská Radnice: en sus orígenes un diminuto edificio gótico que a lo largo de los siglos se extendió, transformándose en un complejo con diversos estilos arquitectónicos. Su torre de casi 70 metros de altura ofrece unas vistas espectaculares. Debajo se encuentra el famoso Reloj Astronómico, diseñado por el maestro relojero Nicholas de Kadan. El propósito del reloj no era dar la hora exacta, sino reproducir las supuestas órbitas del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra a través de los 12 signos del zodíaco.

Praga se ha abierto mucho ante el enorme flujo de turistas que la visitan desde los últimos tiempos. Los precios siguen siendo aún más bajos que en el resto de Europa, aunque algunos de los mejores hoteles y restaurantes tienen tarifas más acordes con los bolsillos occidentales que con los checos. Esta capital es mucho más segura que cualquier otra del Viejo Continente. El sistema de transportes es sencillo y se puede llegar a pie a la mayoría de los lugares. No obstante, la visita a la ciudad requiere una mínima planificación. En general se combina con visitas a Viena y Budapest, capitales de Austria y Hungría respectivamente.

Texto: Patricia Peláez.

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