lunes, 25 de septiembre de 2017

Fast food: la comida sin límites.

Jim Begley se enfrenta al "Big Dog Daddy Challenge". Fotografía: Bill Hughes.
Jim Begley se enfrenta al “Big Dog Daddy Challenge”. Fotografía: Bill Hughes.

La comida basura o fast food está conformada por un grupo de alimentos de gran aceptación entre el sector más joven de la población, como las hamburguesas, aros de cebolla, perritos calientes, pollo frito, pizzas o bebidas carbonatadas. Se trata de productos con un aporte energético desequilibrado, y cuyo abuso puede repercutir de manera perjudicial en la salud: con una sola ingesta se supera la mitad de las calorías necesarias al día. Frituras, rebozados y empanados son las técnicas que más se utilizan en este tipo de comida, que se elabora con ingredientes formulados para alcanzar cierto sabor o consistencia y detener o minimizar el deterioro causado por la presencia de diferentes tipos de microorganismos. Estos procesos precisan de un alto grado de ingeniería alimentaria, el uso de añadidos y tratamientos que alteran substancialmente el alimento de su forma original y reducen su valor nutricional. En el caso de las hamburguesas, éstas presentan una desequilibrada tasa de nutrientes, con un alto porcentaje de proteínas (20-25%), un exceso de grasas (40-50%) y una falta importante de hidratos de carbono (30%).

Más del 90% de los niños norteamericanos comen en McDonald’s al menos una vez al mes. Un cuarto de la población adulta visita cada día un restaurante de comida rápida. El americano medio come tres hamburguesas y cuatro raciones de patatas fritas a la semana. Dos tercios de las mujeres americanas tienen problemas de sobrepeso y obesidad frente al 75% de los varones. En pocos años, estos malos hábitos se han extendido a la mayor parte de los países europeos.

El consumo habitual de productos de cadenas como McDonald’s, Burger King, KFC o Taco Bell incrementa los niveles de colesterol y sodio, eleva la tensión arterial, produce daño al hígado y provoca un aumento de peso. Esta sintomatología se puede agudizar con la aparición de estados depresivos y un bajo deseo sexual: las hamburguesas también matan el sexo.

¿Por qué si la obesidad causa ya más muertes que el alcohol o el tabaco, no se actúa con más rigor contra sus causas? ¿Cómo consiguen las multinacionales del fast food atraer a los niños? ¿A quién se le ocurrió incluir hamburguesas y Coca-Cola en los menús escolares de Estados Unidos?

La comida con grasa supone un incremento del riesgo de cáncer. Hay que seguir una dieta saludable: más proteína vegetal, menos grasas y proteínas animales, más cereales y más verduras.

Texto: Alex J. Santos.

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