jueves, 14 de diciembre de 2017

Bioconstrucciones: la arquitectura sostenible.

Construir viviendas ecológicas en cualquier lugar con un material transpirable, que no desprenda tóxicos y que, además, resulte económico a partir de un desecho agrícola son algunas de las ventajas de edificar con balas de paja.

“Hay que cuidar el envoltorio en el que estamos metidos durante muchas horas al día, porque los ambientes del hogar son nuestra segunda piel”, advierte la arquitecta técnica, carpintera y formadora en bioconstrucción Mónica Cebada.

Por ello, las personas que contratan este tipo de obra suelen preocuparse tanto por su salud como por el medio ambiente; quieren mejorar su calidad de vida, motivo por el que las bioconstrucciones requieren una relación cercana con el cliente para así conocer sus necesidades reales.

“La tipología es amplia, desde una vivienda hasta una sala multiusos o de exposiciones, centros de yoga o de interpretación para la naturaleza…, y la altura de la edificación puede ser la de una casa convencional”, añade Cebada.

La paja es el tallo seco de algunas plantas y en especial de los cereales que, por lo general, es desechada una vez recolectado el grano en la producción anual. A veces se emplea para alimentar al ganado pero en otras ocasiones no se le da salida alguna cuando, bien utilizada, puede servir para levantar un hogar confortable, limpio y natural siempre que sea de caña larga —en la medida de lo posible— y no se haya empapado en el campo.

Cualquier técnica de construcción que incluya paja debe tener un zócalo o muro que la preserve de la humedad del suelo, además de una tela impermeable para proteger la vivienda, aclara esta experta. En el caso de las cubiertas o tejados, han de disponer de aleros para evitar que la lluvia caiga directamente sobre el muro y también hay que aislar las ventanas para que no tengan ningún punto débil y queden resguardadas.

El hecho de que los materiales para la bioconstrucción se extraigan de un lugar cercano a la casa —reduciendo así los costes de transporte— se traduce en otro beneficio, tanto económico como medioambiental.

“Uno de los puntos importantes radica en la elección de un diseño bioclimático acorde con el lugar en el que se vaya a ubicar la casa; porque no es lo mismo un sitio de playa que uno de interior…, por ejemplo, en Andalucía se juega mucho con los patios para crear sistemas de refrigeración natural”, apostilla.

El biodiseño resulta fundamental desde el punto de vista energético y a menudo incluye un estudio para combinar la recogida de aguas pluviales, grises y fecales, con retretes secos o cajones de recogida de heces para su compostaje. En cuanto al calor del hogar, se trabaja con la denominada calefacción pasiva para aprovechar el sol vertical durante el verano y con la creación de grandes ventanales en dirección sur para el invierno.

Una vivienda de paja puede edificarse en cualquier sitio, explica Cebada, aunque en el caso de las grandes ciudades no suele compensar el gasto por los elevados precios del metro cuadrado, motivo por el que este tipo de inmuebles se sitúa en entornos más rurales como pueblos o pequeñas ciudades.

Incluso en el final de sus días, estos edificios resultan ecológicos porque los restos de una vivienda bioconstruida con paja forman un compostaje que ayudará a la creación de espacios verdes en la zona, a diferencia de las toneladas de hormigón y otros materiales que se desechan en las edificaciones convencionales.

Texto: EFEverde.

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