viernes, 22 de septiembre de 2017

John Wayne: recordando al incombustible Duke.

Fotograma de la película “El hombre tranquilo” (1952), del director de origen irlandés John Ford.
Fotograma de la película “El hombre tranquilo” (1952), del director de origen irlandés John Ford.

Marion Robert Morrison, nombre real de John Wayne, nació en Winterset (Iowa) el 26 de mayo de 1907.

John Wayne entró en el mundo del cine por accidente, ya que una lesión le apartó del mundo del rugby. Por ello perdió la beca que le habían concedido. Sin dinero para afrontar sus estudios tuvo que abandonar la universidad de 1926 para entrar a trabajar de ayudante en los estudios de la Fox. Durante cuatro años hizo de extra en unas veinte películas y entabló amistad con el mito de origen irlandés John Ford. Su gran oportunidad llegó de la mano de Raoul Walsh en “La gran jornada” (1930), una película menor pero que marcaría el nacimiento de la figura del Wayne: el héroe por excelencia del sueño infantil, ejemplo de valentía y de los grandes valores humanos, prototipo de lealtad, honradez y fortaleza.

En 1939, interpretó al forajido Ringo Kid en la película de John Ford “La diligencia”, este papel le catapultó a la fama. Con los años, la sociedad Wayne-Ford daría como resultado varias obras maestras para el cine: cabe destacar entre otras la maravillosa “El hombre tranquilo” (1952), auténtica joya de un encanto y romanticismo superlativo. En 1948, trabajó por primera vez con uno de los más notables directores de la historia, Howard Hawks, en “Río rojo”, en donde el obsesivo personaje Tom Dunson marcaría la línea de estilo del atormentado Ethan Edwards de “Centauros del desierto” (1956).

Curiosamente fue en el género bélico en donde Wayne recibió su primera nominación al Oscar por su papel en la notable “Arenas sangrientas” (1949), de Allan Dwan. Finalmente, ganó el Oscar al mejor actor por su papel en el filme de Henry Hathaway “Valor de Ley” (1969). Muchos opinan que este premio le fue otorgado en reconocimiento a sus cuarenta años de trayectoria artística más que por su interpretación, ya que tuvo mejores actuaciones a lo largo de su carrera.

En 1964 se le diagnosticó cáncer de pulmón, y fue intervenido para extraerle el pulmón izquierdo y dos costillas. El 11 de junio de 1979 falleció a causa de un cáncer de estómago. Fue enterrado en el cementerio Pacific View Memorial Park de Corona Del Mar, California. El epitafio de su tumba define de manera fiel la personalidad de uno de los más importantes iconos del cine americano del siglo pasado: “Feo, fuerte y formal”.

Texto: Alex J. Santos.

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