jueves, 14 de diciembre de 2017

Rompiendo las normas de la proporción.

Un visitante frente a la escultura “In bed“ de Ron Mueck. Fotografía: Yoan Valat.
Un visitante frente a la escultura “In bed“ de Ron Mueck. Fotografía: Yoan Valat.

Ron Mueck llegó al mundo del arte por casualidad. Desde finales de los años 70 hasta mediados de la década de los 80 del siglo pasado, se dedica a la producción de efectos especiales para el cine y la televisión. En 1986 se traslada a vivir a Los Ángeles y luego a Londres, donde trabaja durante seis años en la realización de anuncios publicitarios. Diez años después, presenta su primera exposición en la londinense galería Hayward.

Este antiguo marionetista y creador de efectos especiales se ha convertido con el tiempo en uno de los artistas más representativos de la escultura figurativa. Su hiperrealismo juega con los tamaños; así crea un muchacho enorme, un bebé gigantesco para la Bienal de Venecia de 2001, una mujer embarazada de más de dos metros o una diminuta anciana agonizante.

Desde su comienzo, Mueck ha logrando ascender de forma imparable gracias a un lenguaje sólido dentro de la escultura contemporánea. Ha expuesto en espacios como el londinense The National Gallery, el Brooklyn Museum of Art de Nueva York, la National Galerie de Hamburgo o la Saatchi Gallery de Londres, entre otros lugares.

El creador australiano hace uso de la silicona y el acrílico para concebir sus piezas, ya que estos materiales permiten una alta ductilidad. Es importante destacar que en sus descomunales obras la técnica sigue estando muy presente, al lograr una gran expresión de sensibilidad. De hecho, su trabajo se caracteriza por suscitar la necesidad de apreciar el detalle, de examinar las arrugas, pelos y ojos de las figuras, de recrearse en una experiencia de contemplación.

La monumental escala de su imaginería, además de resultar apabullante, es extremadamente inquietante, ya que rompiendo las normas de la proporción nos transportada a un mundo en el que el espectador se encuentra fuera de escala. Para obtener un efecto de autenticidad y exactitud, antes de realizar la obra final, Mueck estudia con precisión cada uno de los detalles, sirviéndose de fotografías y documentación real.

En 1997, Ron Mueck formó parte de la mítica exposición “Sensation” que causó gran polémica y un sinfín de reacciones extremas entre la crítica especializada y el público. La obra que expuso en esa ocasión fue “Dead Dad”, una estremecedora reproducción del cuerpo muerto en su padre. Esa exhibición incluyó también a otros artistas británicos como Damien Hirst, Gillian Wearing, Marc Quinn o los hermanos Jake y Dinos Chapman.

La creación de cada uno sus trabajos sigue un proceso largo, complicado y obsesivo que suele llevar entre seis meses y dos años, este hecho hace que durante su carrera su producción se limite considerablemente.

Texto: Patricia Peláez.

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