viernes, 22 de septiembre de 2017

El miedo como moneda de cambio.

Ciudadanos turcos en la calle frenando tanques durante el ataque golpista. Fotografía: Reuters.
Ciudadanos turcos en la calle frenando tanques durante el ataque golpista. Fotografía: Reuters.

“Me da pena que se admire el valor en la batalla”, rezaba escrito en la guitarra de Fito Cabrales de su gira de 2007 “2 son multitud”. Dar pena, compasión… vocablos tristemente corrompidos por el arribismo léxico, tan de moda. No me gusta la corrección política que defiende Cercas, mejor, Marías (Javier y otras)… “Californication”.

Así es en esta sociedad, en guerra permanente contra sí misma. Sometida por un Sistema hiperlegal y, ¿paradójicamente? superlativamente injusto. Una sociedad subyugada que está perdiendo las libertades de forma progresiva bajo la manipulación permanente de los medios de comunicación de masas, que siembran el miedo como moneda de cambio. ¿Abajo las fronteras, tabúes y leyes? Pues claro, eso es en gran medida lo que hace falta. Menos mal que hay gente “normal”: borrachos, porretas, lumis, etc. Guardianes de los valores animales que nos marcan a fuego, y a mucha honra. Bacon decía que “el ser humano es un animal racional”; es decir, nos sustantiva el término “animal”, o lo que es lo mismo, esa es nuestra esencia, guardada como un credo, vestigialmente por, entre otros, dichos rebeldes sociales. Aquello de exacerbar lo racional tiene ese problema, nos aleja de nuestra esencia. ¡Ah! y claro, animal no es sinónimo de bestia (“Animalario”, de Aute).

Recuerdo una clase de Ética, en Bachillerato, en la que el profesor proponía a debate, entre sus escasos alumnos, el detestable sistema eugenésico filo-nazi que se sufrió en Suecia hasta finales de los años 70 del siglo pasado. Mediante este, se impedía la reproducción a los individuos que ocuparan algunos de los grupos (o similares) citados en el párrafo anterior. El “profesor loco” (y guai)  que teníamos nos planteaba que los mayores genios del arte y la creación en general procedían de estos circuitos familiares desestructurados. Comprendí entonces que los seres humanos están muy por encima de los P.P. y de la Historia oficial. Desde entonces “me la sudó” bastante ese binomio. Comprendí, en fin, que el opresor primordial de los ciudadanos es el Estado, solidificado “on the rocks” en la burocracia, que roza frecuentemente el “terrorismo administrativo”, oprimiendo a la ciudadanía pensando que somos gilipollas. Burocracia vs. Democracia.

Es hora de derribar fronteras, crear una Europa, un Mundo de los Individuos y como proyección natural de Los Pueblos. No me interesan los Grandes Estados de “chupadores” al ritmo de las multinacionales y los grupos de presión, sino el outernationalism sin fronteras y con pocas leyes (algo así, en la línea de lo que se escucha racionalmente tamizado, claro— en los reportaje de “Callejeros”: yo ni robé ni maté…), no un Estado represor del individuo (“Aujourd’hui, ca commence tout”, ¡qué peliculón!) desde la discrecionalidad y el clientelismo político.

Pienso que se puede cambiar este Sistema Capitalista/Estatal Intervencionista por uno “anarquistoide” basado en la Declaración de los Derechos Humanos y la Autodeterminación de los Pueblos y, sobre todo, de los individuos. Rima y símil (en viceversa) versus los androides de “Blade Runner”.

Texto: José Luis Santos Lobato.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Watch Dragon ball super