lunes, 25 de septiembre de 2017

El regreso del indeseable Galliano.

Retrato de Juan Carlos Antonio Galliano-Guillén. Fotografía: Patrick Demarchelier.
Retrato de Juan Carlos Antonio Galliano-Guillén. Fotografía: Patrick Demarchelier.

La carrera de Juan Carlos A. Galliano-Guillén en el mundo de la moda fue meteórica. De madre española y padre gibraltareño, se trasladó con su familia a Londres cuando tenía seis años. En la capital británica estudió en la prestigiosa escuela Saint Martin’s College, donde dejó patente su particular forma de entender la moda; una grotesca concepción del “ready to made”. En su desfile de graduación mostró una presuntuosa colección inspirada en la Revolución Francesa. En 1984, lanzó su propia marca recibiendo el parabién de la crítica por sus desvaríos de carácter romántico. Tres años después, fue nombrado diseñador británico del año.

Vestidos cosidos con retales de otras ropas, cremalleras en zigzag, tops que simulan delantales de corte militar con transparencias, amazonas guerreras y secretarias aguerridas que parecen salidas de una película de ciencia-ficción o de un cómic. Destrucción y construcción, punk, patchwork, camuflaje… La imaginería surrealista de Galliano dio lugar a un mundo habitado por “reinas” en jeans y bikini compitiendo con extrañas bailarinas con pantalones marcados con logos y enaguas de encaje.

En 1991, abandona Londres y se mancha a París. Su comienzo en la capital francesa no resultó un camino de rosas. São Schlumberger le tiene que recoger en su mansión y amigas como Kate Moss o Christy Turlington desfilan gratis para él. Pero una vez más, el sastrecillo insolente sale adelante con el favor de su público.

El 24 de febrero de 2011, Galliano protagonizó uno de los pasajes más despreciables de su existencia: en un lamentable estado de ebriedad comenzó a lanzar improperios xenófobos y antisemitas a una pareja en la parisina cafetería La Perle. El diseñador llegó incluso a gritar: “I love Hitler”.

Pocos días después del escandaloso hecho, y tras ser condenado por un Tribunal de París a una multa de 6.000 euros, la multinacional gala LVMH anunció la rescisión del contrato del desatado sastre de alta “impostura”.

En enero de 2015, arropado por amigos, fans y celebridades, Galliano regresó a las pasarelas con una nueva colección para la casa belga Maison Martin Margiela. El desfile tuvo lugar a la hora del té, en un edificio moderno del centro de la capital británica.

Texto: Roberto Lacrosse.

Un comentario

  1. Transcripción al español de los graves insultos que Galliano profirió, completamente beodo, en el parisino café La Perle: “Amo a Hitler. La gente como tú debería estar muerta. Tu madre, tu padre, todos en la cámara de gas. Tú también deberías estar muerta. Eres fea.”

    Terribles palabras llenas de odio y desprecio hacia el ser humano, en una desoladora situación.

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