lunes, 11 de diciembre de 2017

Wainwright: cigarrillos y chocolate con leche.

El otro día estaba tumbado en el sofá, con el mando del televisor echando humo de tanto pulsar botones, tratando de encontrar un programa con el que mitigar el insufrible calor que quemaba la calle, cuando escuché las primeras notas de una melodía conocida a la que seguía la inconfundible voz de Rufus Wainwright entonando “cigarettes and chocolate milk these are just a couple of my cravings…” giré la cabeza para ver en la pantalla a la pandilla de “Cómo conocí a vuestra madre” debatiendo sobre la decisión de dejar de fumar. Me hacen gracia estos tipos de la serie pero no tanta cuando se trata de Rufus, así que con un tazón de café (como vicio el café me parece más potente que el chocolate y —aunque sea políticamente incorrecto y sobre todo cursi— hace un “maridaje” perfecto con el tabaco) decidí apagar el televisor y poner esa maravilla titulada “Poses”, el primer disco de Mr. Wainwright que llegó a casa.

El domingo 16 de octubre, el cantante neoyorkino estará en Gijón (Teatro de La Laboral, 20:00h). El concierto coincide con la reciente publicación de su último disco “Take All My Loves: 9 Shakespeare Sonnets”, en el que pone música a los sonetos que también son recitados, entre otros, por Helena Bonham Carter (“El discurso del Rey” y la mayoría de las pelis de su ex Tim Burton), Carrie Fisher (la princesa Leia Organa de “Star Wars”) o William Shatner (“Star Trek”).

Si ya es complejo encasillar a un artista como Rufus Wainwright, más complicado es etiquetar “Take all may loves”. Es algo más que un disco pop, las canciones transitan —también— por esos senderos operísticos que tanto le gustan al compositor de “Prima Donna”, para conformar un territorio musical arriesgado que no deja indiferente a nadie. Desde mi punto de vista altamente recomendable, sobre todo, para quienes buscan algo más en el aburrido universo musical actual lleno de insulsas canciones.

La primera parte del disco se deja escuchar, la envolvente voz de Anna Prohaska (la soprano que parece estar poniendo patas arriba el mundo de la lírica), te prepara para romper con la descarga rítmica de “Unperfect Actor”: el corte 8 que se corresponde con el Soneto 23 es uno de los momentos álgidos del disco con un pletórico Rufus al que acompaña su hermana Martha y Fiora Cutler. Tras la tempestad vuelve la calma gracias a la voz de Florence Welch (que también acaba de publicar nuevo disco con Florence and the Machine). Calma relativa porque a continuación te asalta “All Dessen Müd”, el Soneto 66, para acabar de seducirte, con la indisimulada influencia de Kurt Weill y Bertolt Brecht, recordando a la tradición cabaretera con guiños a “Lili Marlene”. En el disco interpretan el soneto el propio Rufus con Christopher Nell y Jürgen Holtz. Este soneto es un canto a la libertad creativa que Shakespeare escribió, harto del restrictivo puritanismo de la época. Los versos del Soneto 66 tienen su historia: fueron utilizados por cierta intelectualidad alemana para denunciar el totalitarismo del Tercer Reich. Una letra que a pesar de estar escrita hace cuatrocientos años también se puede aplicar al momento actual. Una maravilla.

Rufus Wainwright estará en Gijón en octubre. En julio pasó por el Teatro Real de Madrid para ofrecer un concierto de casi dos horas con el único acompañamiento del piano. Suficiente para cautivarnos con canciones casi desnudas: hay repertorio y carisma de sobra. Y si hay suerte y se anima hasta nos podría obsequiar con sus versiones de “Across the Universe” o “Hallelujah”.

Texto: Roberto Pato.

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