viernes, 22 de septiembre de 2017

Migración: un viaje a ninguna parte.

Emigrante nigeriano rescatado a 20 millas de la costa de Libia. Fotografía: Darrin Zammit Lupi.
Emigrante nigeriano rescatado a 20 millas de la costa de Libia. Fotografía: Darrin Zammit Lupi.

Mientras el mundo lucha para gestionar la mayor crisis migratoria de los últimos tiempos en Europa, más de 3.500 personas han muerto en su intento de cruzar el mar Mediterráneo en 2016.

Los medios de comunicación ofrecen periódicamente las estadísticas de emigrantes que se sentencian a sí mismos a muerte en la búsqueda de mejores oportunidades económicas en Europa, entretanto los relatos personales angustiosos de quienes emprenden estas travesías, a menudo, no son contados.

La Sinagoga, Iglesia de Todas las Naciones (SCOAN), con sede en Lagos, ha estado ayudando continuamente a deportados que, tras sufrir estos trágicos periplos, visitan la iglesia en necesidad de apoyo financiero y psicológico.

El domingo 16 de octubre del 2016, un grupo de nigerianos deportados desde Libia revelaron tremendos detalles de las circunstancias inhumanas que vivieron en su viaje para entrar en Europa por el norte de África.

Tracy Stephen, de 23 años, procedente del estado de Edo, Nigeria, habló entre lágrimas en nombre de un grupo de 52 personas en la SCOAN durante una transmisión en vivo a través de Emmanuel TV. La joven recordó horrorosos detalles de torturas, abusos y hambre, que incluían beber agua de un pozo con un cadáver en su interior, haberse casi asfixiado escondida en un camión y ver a otras jóvenes ser violadas a punta de pistola por sus traficantes.

Su intento de llegar a Italia casi resultó fatal cuando la sobrecargada balsa inflable en la que se había embarcado quedó sin combustible. “No había ningún chaleco salvavidas, y ninguno sabía nadar”, dijo, y agregó que entre las 140 personas hacinadas a bordo había bebés y niños.

Rescatada finalmente por la Guardia Costera de Libia, fue encarcelada durante tres meses antes de ser repatriada a Nigeria a través de la intervención de la Organización Internacional para las Migraciones (International Organization for Migration, IOM), quienes posteriormente proporcionaron un vehículo para llevar a los deportados a la SCOAN.

El relato de Stephen fue una de las perturbadoras historias que se contaron, entre ellas las de una mujer cuyos dos hijos tuvieron que beber su orina para sobrevivir. Mientras los asistentes y espectadores de Emmanuel TV quedaban conmocionados al escuchar estos terribles relatos, T.B. Joshua — de la SCOAN— advirtió a quienes estuvieran a punto de emprender travesías similares. “Lo lograrás donde Dios quiera que lo logres, no donde tú quieras lograrlo”, aconsejó.

En apoyo a este grupo de deportados, T.B. Joshua entregó donaciones por un total de 30.000 euros; cada uno de los integrantes recibió 455 euros junto con dos bolsas de arroz para “empezar de nuevo su vida”.

Texto: EFE.

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