jueves, 14 de diciembre de 2017

MAPAMUNDI (de las ambiciones incontenibles).

Susana Díaz, hija política de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Fotografía de archivo.

“¡Que vienen, que vienen! ¡Chuff, chuff, chuff!”. Así gritaban los bravos estudiantes en el agónico fin del franquismo antes de que las lecheras de los grises avanzasen incontenibles contra aquella tropa rebelde que ocupaba la calle durante cinco minutos y luego salía corriendo despavorida huyendo de los toletazos inmisericordes de los maderos. Ciertamente, era una lucha desigual pero también imprescindible ante la necesidad de ganar la libertad tras tantos años de dictadura. Y el caso fue que por fin llegó la democracia de la que acaban de cumplirse 38 años. Hubo sus más y sus menos, claro, ya fuese en forma de terrorismo, crisis económicas, desaparición de algunos partidos o reconstrucción de otros, pero también un objetivo irrenunciable para quienes aún creían y creen en los derechos y deberes de los ciudadanos: mejorar la calidad de esa democracia, hacerla más transparente y participativa.

¿Estamos actualmente en ese tránsito? La verdad es que no lo parece. El partido que nos gobierna, el PP, actúa desde que nació bajo la tutela del mandamás de turno (Fraga, Aznar, Rajoy) sin interés alguno por democratizar sus estructuras y así no puede sorprender que en sus congresos participen “activamente” hasta los muertos, es decir, militantes ya fallecidos pero que llegada la hora de contar “indios” figuran como si aún estuviesen vivos.

De entre los emergentes, Ciudadanos parece seguir el camino marcado por UPyD con una visión cesarista y auto complaciente, mientras que Podemos vive aún las dificultades de conciliar sus continuas soflamas “a la gente” con una estructura y prácticas internas que respondan a verdaderos criterios democráticos y no a la retórica simplona del apparatchik.

Y luego está el Partido Socialista que, como es público y notorio, vive un auténtico drama tras las maniobras orquestadas desde los sectores más conservadores de una organización que fue impulsora de importantes avances para mejorar la democracia interna pero que ahora recula temerosa ante una verdadera y efectiva participación de sus afiliados.

Tras llevarse por delante a Pedro Sánchez, quienes se consideran “propietarios” del PSOE (Felipe González, Rubalcaba, Pepiño Blanco, etcétera) han puesto en marcha una operación dirigida a recuperar los pactos con una derecha que destrozó el estado del Bienestar (reforma laboral, recortes en sanidad, educación, dependencia, cultura y derechos civiles), sin tener en cuenta la opinión de quienes son el verdadero sustento de la organización: militantes, simpatizantes y votantes. Y como complemento, para que no queden dudas sobre su desprecio a la democracia interna, una Gestora nombrada provisionalmente y sin capacidad legal para tomar decisiones, ha designado ya extraoficialmente a la persona llamada a dirigir al socialismo español durante los próximos años, Susana Díaz. Las últimas semanas han sido muy descriptivas al respecto: desfile urgente por los platós de televisión, visitas “oficiales” a las instituciones europeas, apoyo mediático para ser “la voz” del PSOE ante cualquier nimiedad informativa, campaña a la que seguirá en breve un generoso programa de actos en las comunidades autónomas españolas.

¿Cuál es la razón de tanto agite pro Susana Díaz?, muy sencillo, los prebostes provisionales que desde la retaguardia mandan en la Gestora han visto las orejas al lobo tras conocerse las últimas encuestas: el 70% de los votantes socialistas rechaza su actuación; y Pedro Sánchez es el preferido por los españoles y singularmente por los votantes socialistas frente a la lideresa del Sur en una proporción de 4 a 1.

Algunos nostálgicos del pasado podrán quitarse las corbatas y los trajes para volver a los pantalones vaqueros o incluso de pana, y hasta habrá quien intente salir a la calle, ahora susurrando quedamente: “que vienen, que vienen, chuff, chuff, chuff”, buscando con la mirada a esos insurrectos que además de pagar la cuota de militantes, repartir propaganda y pegar carteles en las campañas electorales, quieren ejercer como socialistas comprometidos del siglo XXI consiguiendo así que su opinión se escuche y tenga un valor democrático. Un militante, un voto. ¡Primarias y Congreso ya!

Texto: Pedro Alberto Marcos.

2 comentarios

  1. El viernes 9 de diciembre, Javier Fernández fue interrumpido en el homenaje a Pablo Iglesias Posse: “Nos habéis robado el voto”, gritaron con desesperación varios militantes que asistieron al acto. Los abucheos fueron acallados rápidamente por la “guardia pretoriana” del presidente de la Gestora socialista.

    Como dice, acertadamente, Pedro Alberto Marcos en este artículo: Un militante, un voto. ¡Primarias y Congreso ya!

  2. Beatriz García

    Hoy domingo 22 de enero, Susana Díaz fue recibida en el municipio leonés de Camponaraya entre abucheos y gritos de “¡No es no!” por un importante número de militantes socialistas, simpatizantes y vecinos. Muchos de ellos afirmaron a los medios de comunicación que Susana Díaz “no encarna los valores del socialismo” porque “ha entregado el poder a uno de los partidos más corruptos”.

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