viernes, 24 de noviembre de 2017

MAPAMUNDI (del cinismo fronterizo).

Más de 400 inmigrantes entraron en Ceuta, el 17 de febrero, tras saltar la valla del Tarajal. Fotografía: EFE.

Hace unos días, superado ya el ecuador de este febrero tan huérfano de alegrías, cerca de 1.000 personas intentaron saltar una vez más la valla que separa Marruecos de Ceuta y cuentan las crónicas que más o menos la mitad consiguieron pasar a España.

Como es bien sabido, esa valla fronteriza cuenta en su parte alta con unas relucientes cuchillas (concertinas) con las que se trata de disuadir a los subsaharianos que intentan saltarla. El suceso en cuestión abrió todos los informativos de ese día pero luego la noticia quedó tapada por la palpitante actualidad: el fallo judicial relacionado con las tropelías de Urdangarín, la infanta, y demás amigos de lo ajeno. Rectifico, más que “tapada”, la noticia quedó literalmente “aplastada”. Y es que tal como exige la cultura informativa al uso y abuso, lo ocurrido en torno a “nuestros” propios muros, y sobre todo a quienes pretenden saltarlos arriesgando su vida, una vez pasadas 24 o 48 horas desaparecerá para siempre nunca jamás de las escaletas televisivas, de los guiones radiofónicos y de los sumarios de la prensa escrita.

Así las cosas ¿tiene algún sentido recordar a estas alturas de la película el balance de esa acción provocada por un nutrido grupo de personas desesperadas, que sólo buscaban una esperanza de vida? Quizás no, pero por lo menos que quede escrito como testimonio y recordarlo cuando dentro de unas semanas o meses vuelva a repetirse: “Febrero, de 2017, muro de alambres y concertinas en Ceuta, 25 migrantes subsaharianos fueron trasladados a hospitales a consecuencia de las heridas, al igual que 11 guardias civiles.”

Y ahora sigamos escandalizándonos con Donald Trump, sí.

Nota: Escribí este comentario el 17 de febrero, pocas horas después de lo ocurrido en Ceuta, y al final del mismo ya avanzaba que previsiblemente hechos similares volverían a repetirse en breve; no hubo que esperar demasiado: el lunes, 20, pasados tan sólo tres días del primer asalto, una nueva oleada de personas desesperadas volvía a intentarlo, y esta vez fueron 350 los que consiguieron pasar a territorio español, con un balance provisional de 11 subsaharianos trasladados al hospital, ocho con heridas causadas por las concertinas y tres con posibles fracturas. Lo dicho, sigamos dándole a la húmeda sobre el señor Trump y así no veremos reflejado nuestro rostro en el espejo de los muros que nos son propios.

Texto: Pedro Alberto Marcos.

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