sábado, 21 de octubre de 2017

Frente al sectarismo: respeto y unidad.

Retrato de Ángeles Flórez Peón “Maricuela” en su acogedora casa de Gijón. Fotografía de archivo.

Me llamo Ángeles Flórez Peón y estoy afiliada al Partido Socialista Obrero Español desde el año 1936. No soy fanática de nada y me gusta sopesar lo que puede estar bien y mal en nuestra sociedad; tengo horror a las personas malas, que dicen mentiras y calumnias y que con esa actitud pueden hacer mucho daño; en definitiva, que ha sido con la verdad por delante como he intentado siempre hacer frente a las injusticias y a la intolerancia, vengan de donde vengan.

Dicho todo lo anterior quiero explicar el motivo de este escrito. Cuando años atrás me enteré que un joven llamado Pablo Iglesias se presentaba a las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 al frente de un nuevo partido, pensé: si sus padres le pusieron ese nombre seguro que será digno de él. Y es que Pablo Iglesias, el fundador del PSOE, significa mucho para los socialistas españoles, tanto para los de mi tiempo como para los actuales, pues ha sido el ejemplo más claro y evidente de la entrega a los demás, de la lucha por los desprotegidos, por los que demandan derechos y justicia frente al egoísmo de los poderosos. Sin embargo cuando leí en internet que el objetivo de este Pablo Iglesias de ahora es terminar con el Partido Socialista no pude evitar decirme: ¡Qué pena! Y sobre todo ¡qué falta de cultura democrática!

La historia del PSOE es lo suficientemente densa como para haber pasado por muchas circunstancias, algunas ciertamente difíciles. El sectarismo dentro de la izquierda ha sido sin duda una de ellas. También hemos cometido errores en el ejercicio del poder, pero ello no puede ocultar que se lograron avances sociales muy importantes. Sirva recordar tan sólo el fuerte impulso que el último presidente socialista español —el mismo que lo primero que hizo nada más llegar al Gobierno fue bajarse el sueldo— dio a numerosas leyes y que ahora, con el Gobierno reaccionario del PP nos están llevando con frecuencia a las calles (reforma laboral, retrocesos en educación, sanidad, ley del aborto, etcétera). Unos, los socialistas, impulsaban leyes progresistas, y otros, la derecha, intentan deshacerlas. Así pues ¡no todos somos iguales!

Esa realidad, teñida por los años de experiencia, es la que me lleva a decirle al joven líder de Podemos: si de verdad queréis colaborar en la lucha contra la injusticia, si vuestro objetivo es conseguir derrotar a la derecha, no equivoquéis el camino, hay que unirse, la izquierda es más fuerte cuando pone la unidad por delante de otros intereses; y claro está, respetándose unos y otros en esa lucha. Eso fue lo que hizo mi generación, la que tuvo que enfrentarse al fascismo en la Guerra Civil, viendo con dolor cómo muchos compañeros y compañeras perdían la vida; la que luego vivió el exilio; y la que afortunadamente pudo regresar a España para seguir defendiendo e impulsando las ideas socialistas. Con ese bagaje a mis espaldas puedo decirte: no, Pablo, tu no podrás terminar con el PSOE; es posible que consigas hacernos daño de momento, pero no llegarás a conseguir tu deseo como no lo consiguieron otros que llevan en ese empeño desde que nació el Partido Socialista Obrero Español en el año 1879. El objetivo más importante de nuestro fundador, Pablo Iglesias, del que llevas el nombre, no fue dividir ni destruir, todo lo contrario: fue fraguar la unidad de los trabajadores, de la clase obrera, de los intelectuales, de las gentes de la cultura, e intentar conseguir así una vida más digna y en libertad para todos los españoles.

Piensa y reflexiona sobre lo siguiente: que la mayor parte de las leyes que han permitido el avance social en la España democrática de los últimos 36 años llevan el sello del Partido Socialista, y no el de ninguna otra formación de derechas o de izquierdas. Por eso me permito decirte que Pablo Iglesias Posse, nuestro fundador, nunca obraría como tú. Pese a todo, quiero ser optimista y pensar que posiblemente todo se deba a que aún eres muy joven y el aprendizaje de la democracia es un esfuerzo de largo recorrido. Mira, te recomiendo que no olvides una cosa: soy una mujer socialista, militante de ese partido al que dices querer destruir, y como muchos otros compañeros y compañeras del PSOE convivo a diario con personas que no piensan como yo, pero que respeto porque son también progresistas y de izquierdas. Y es que, te guste o no, si de verdad quieres el bien para la gente del pueblo, vamos a tener que convivir, hablar y ponernos de acuerdo en muchas cosas. Es decir, ¡respetarnos!

Texto: Ángeles Flórez Peón “Maricuela”.

Un comentario

  1. Xosé Mon González

    Ángeles Flórez Peón “Maricuela”: siempre luchadora, de nobles ideales y enorme corazón. Una gran mujer, madre, esposa, amiga; un maravilloso ser humano que insufla afecto y amor. “Maricuela” es única e irrepetible. ¡98 años de juventud! 🙂

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